ESTHER
30 euros. Un día pasable. Es cierto que, en las jornadas buenas, ganaba al rededor de 50-55 euros. Pero, ya se sabe... Con la crisis, todos hacemos recortes. Y la gente suele meter la tijera por la solidaridad.
Tano metió en la mochila el fardillo con el parné, se puso a Raquel en bandolera y le hizo señas a Lex, para que se pusiera en marcha.
Tano caminaba delante, con pie firme, mientras que Lex, detrás, cuidaba sus espaldas, como una sombra.
Nunca daba una zancada antes que Tano. Aunque era más grande y fuerte, sabía que no era el líder.
No fueron directos al albergue. Callejearon un poco, aprovechando que hacía bueno.
En parte, porque Tano sabía que su fiel bulldog necesitaba desanquilosarse. Pero, también porque él quería ver a Esther.
